Canción del domingo: La Campanella (Liszt – Fujiko Hemming)
Tercer domingo de la segunda década del siglo XXI. Dentro de un mes exacto comienzan las Fiestas de Moros y Cristianos.
Ya ha pasado San José y, por tanto, se acabaron las fallas. Este año, pese a vivir en Valencia, apenas las he disfrutado, gracias a las montañas de trabajo que tengo que en marcha y a un oportunísimo -como siempre- resfriado que me ha traído toda la semana por la calle de la amargura.
Sin embargo, si tuviese que destacar algo de esta semana, sin duda sería (i) la apertura de las nuevas oficinas de metricson en Valencia y (ii) el hecho de que en el momento en que se publique este post esté paseando por Budapest. Por desgracia, las fallas no me han dejado disfrutar de verdad de mi nuevo despacho, ya que, pese a estar en un séptimo piso, me he pasado la semana con el runrún de fondo de cientos de bandas de música y comisiones falleras que pasaban por debajo de mi ventana, eso sin contar los petardos y la propia mascletá. Y mira que me gustan las fallas, pero no cuando hay tanto trabajo sobre la mesa.
En cuanto al viaje a Budapest, ha sido uno de esas escapadas-relámpago, organizadas a última hora, pese a ser una de mis asignaturas pendientes. Se trata de mi primer viaje al este de Europa -aunque Hungría, en puridad, se encuentra casi en el centro- así que espero contaros cosas interesantes más adelante.
Como celebración de mi viaje a Budapest, la canción del domingo es la Campanella de Franz Liszt, uno de los más famosos compositores húngaros de todos los tiempos, interpretada por Fujiko Hemming.
La Campanella, una de las piezas más interpretadas y versionadas de Liszt, es en realidad un estudio basado en un rondó de su admirado Paganini, el concierto para violín en Sim. De entre todas las versiones e interpretaciones, he elegido la de Hemming porque me parece la más proporcionada, aunque tal vez no tan inspirada como algunas de las grabaciones de Rubinstein, que solía dotarla de un allegro algo más vivo, pero sin exagerar. Por desgracia, esta pieza, que resulta bastante compleja, se ha convertido en objeto de competición por parte de muchos pianistas profesionales, que intentan interpretarla más y más rápido, perdiendo así muchos de sus matices, como los trinos y las larguísimas escalas de la parte intermedia.
Sin más, os dejo con Liszt y Hemming, no sin antes desearos un feliz domingo.
Nos vemos en Iniciador Alicante
El próximo jueves 17 de diciembre participaré como ponente en el último Iniciador de 2009 en Alicante. Para los que no conocéis Iniciador, se trata de un evento de emprendedores para emprendedores, en el que gente interesada en este mundillo se reúne para compartir experiencias y hacer un poco de networking, que nunca viene mal.
En principio mi ponencia tratará sobre desarrollo de negocio en internet, un tema que me apasiona y en el que llevo trabajando unos cuantos años. En cualquier caso, podremos tratar todos los temas que os apetezca, ya que el objetivo es que todos aprendamos un poco (o mucho) de las experiencia de los demás.
Gracias a Miguel Sánchez y al resto de organizadores de Iniciador Alicante por contar conmigo. Nos vemos el jueves 17 a las 19:00 en el Centro del Emprendedor de Alicante (Calle del Cid, 13).
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Lecciones aprendidas en Silicon Valley (y ii)
La pasada semana publiqué este post, en el que compartía algunas de las lecciones que he aprendido durante mi estancia en San Francisco y alrededores (lo que viene siendo Silicon Valley). Con esta segunda entrega cierro este tema, sin perjuicio de que más adelante exponga los resultados que haya obtenido de su aplicación práctica :)
En mi post anterior hablaba a grandes rasgos, de la importancia del focus, de la forma de organizar y mantener reuniones, de cómo generar interés, de la necesidad de especializarse en una materia concreta y de cómo la selección de un mercado puede ser determinante para el éxito de tu negocio.
Éstas son las cinco lecciones siguientes:
- Talento y esfuerzo: Ya hablé de este tema en un post reciente, por el que he recibido comentarios de todo tipo. En las empresas que tuve el placer de conocer se realiza un enorme esfuerzo para atraer y mantener talento y crear equipos compensados y brillantes. El talento y el esfuerzo son factores cruciales, que se recompensan adecuadamente. En España, con algunas honrosas excepciones, solemos tener equipos poco dinámicos formados por trabajadores poco comprometidos, que se conforman con su situación. Las grandes empresas son enormes ministerios inmovilistas y cualquier negocio está atado de pies y manos ante el enorme coste que supone remodelar sus equipos. Definitivamente, necesitamos un cambio de modelo laboral y, sobre todo, aprender a motivar a nuestros equipos. Mientras tanto, ninguna empresa multinacional seria y competitiva decidirá crecer en nuestro país.
- Capital y valoraciones: Seguro que habéis escuchado muchas veces que las valoraciones de las empresas americanas son muy superiores a las que se realizan en España o Europa. Eso no es exactamente así. El ecosistema de inversores y emprendedores en Silicon Valley ciertamente favorece su encuentro, pero ni los emprendedores son más listos, ni los inversores son más tontos. Simplemente, (i) los emprendedores suelen estar más preparados, por formación y experiencia, para defender y justificar sus valoraciones, (ii) existe una tradición mucho mayor de inversión en empresas de reciente creación, lo que ha permitido desarrollar mecanismos y prácticas generalmente aceptadas y (iii) tal y como explicaba el otro día, el mercado es mucho mayor, por lo que el potencial de desarrollo a corto plazo es proporcional. Durante mi viaje tuve la suerte de poder asistir a dos presentaciones de emprendedores ante inversores y la diferencia con las presentaciones que he visto en España, en cuanto a madurez, argumentación y oferta son en verdad abismales. Nada es gratis, y menos con los tiempos que corren.
- Networking: El networking en San Francisco es apabullante. Casi todo el mundo conoce a alguien que te puede ayudar, y está encantado de pasarte el contacto. Ahora bien, ten las ideas claras sobre qué quieres conseguir, con quién quieres hablar y qué le vas a ofrecer. Todas las sesiones están enfocadas a hacer y promover negocios o a conseguir un objetivo concreto: un inversor, un socio o simplemente feedback cualificado, pero nadie asiste “a ver qué cae“. Hay tantos y tan variados eventos de networking que no tendría sentido asistir de forma indiscriminada, así que la planificación es fundamental. Pero, sobre todo y ante todo, recuerda que lo que funciona son los escenarios win-win: si no ofreces nada interesante a cambio, probablemente no consigas tu objetivo. ¿Recuerdas lo del focus?
- Fracaso y cambio de sector: En algunos momentos de tu vida, seguro que te has planteado cambiar de sector o de actividad. Estás cansado de tu rutina diaria, tu trabajo te quema, tu proyecto no ha conseguido los resultados esperados y no parece que vaya a cambiar en un período demasiado largo como para justificar seguir al pie del cañón. En España solemos conformarnos. Sabemos que es difícil que nos despidan porque el coste asociado es alto y, total, para hacer lo mismo en otro sitio, virgencita que me quede como estoy. En San Francisco, en cambio, cambiar de trabajo o de sector está a la orden del día, y cualquier puede entender que cierres un negocio porque no resultaba rentable. Tenemos poco tiempo y gran parte de él lo vamos a pasar trabajando, así que nadie te va a echar en cara que lo dediques a algo que te resulte interesante y lucrativo, siempre que seas respetuoso con tus socios e inversores. Piénsalo, es una de las lecciones más importantes que he aprendido.
- Sé profesional: Si tu profesión es vender, posiblemente tengas que perseguir a mucha gente para cumplir tus objetivos. Si eres un técnico, al principio harás muchas preguntas y necesitarás aprender de tus compañeros. Si te dedicas a contratar a personas, tendrás que hacer preguntas duras y directas, y si estás buscando trabajo posiblemente te plantees pedir favores o hacer verdaderas campañas de spam. Pero, ante todo, sé profesional. No vayas tocando los cojones a la gente, porque muy pronto correrá como la pólvora que eres un agujero negro de tiempo y esfuerzo, y la gente perderá el interés en ti. Todo el mundo entenderá que intentes venderle tu producto o tu servicio, que insistas y apures tus oportunidades, porque él hará lo mismo. Ahora bien, hazlo con respeto a las normas del juego, con discreción y profesionalidad. Controla las variables de tu negocio, machaca tus argumentos, conoce tu producto y a tu competencia. Tu éxito depende, no sólo de qué vendes, sino de cómo te comportas en el mercado, y los amateurs están fuera, en un rincón oscuro y apartado.
Con estas cinco lecciones acabo mi serie, pero hay muchos otros consejos que se quedan en la recámara y que seguramente irán desgranándose por mi blog durante las próximas semanas. En cualquier caso, me gustaría que considerases este post, no como una comparativa entre modelos, sino como una serie de ideas generales sobre cómo funciona el mercado, no sólo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo, aunque en otros países, como el nuestro, algunas empresas consigan sobrevivir sin aplicarlos debido a la falta de una competencia seria y profesional.
Una lección es, por definición, un ejercicio interno que exige un esfuerzo por comprender y aprender, por lo que probablemente no puedas aplicar muchas de las lecciones que he expuesto, pero seguro que si recapacitas y tratas de adaptarlas a tu entorno, encuentras algo que te sirve de ayuda.
Y ahora ponte a currar de una vez, que ya has perdido bastante el tiempo por hoy :)
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Últimos días en San Francisco
Tras una semana trepidante, mi viaje a San Francisco ha concluido como merecía, con una gran traca final.
El viernes 25 fue un día razonablemente tranquilo. Tras compartir un buen café y un paseo por Embarcadero con Jon Staenberg, volví a recorrer el puerto con Gemmurrín para comprar algunos recuerdos de la ciudad. Es curioso comprobar cómo la mayor parte de los souvenirs son exactamente los mismos en todas las tiendas para turistas, pero lo es más aún que absolutamente todos ellos muestran sin reparo sus etiquetas con la leyenda “made in China“. En un momento en el que el gobierno norteamericano está desplegando con toda su fuerza una política proteccionista en lo laboral y en las principales industrias -algo que tiene todo el sentido en este país-, este hecho me ha llamado poderosamente la atención.
El sábado, finalmente nos decidimos a alquilar un coche y a cruzar el Golden Gate Bridge para recorrer la costa norte y este. Parece que la máquina de niebla que tiene instalada el ayuntamiento de San Francisco en el puente no funcionaba demasiado bien, así que tuvimos durante todo el recorrido unas maravillosas vistas de la ciudad y del propio puente. Podéis verlas en Flickr y aquí abajo :)
El viaje nos llevó desde Sausalito hasta Oakland, desde donde cruzamos a San Francisco a través del Bay Bridge, pasando por Tiburón o Berkeley. El lugar que más me gusto fue la bahía de Tiburón, un pequeño pueblo volcado al mar, situado justo frente a la bahía de San Francisco. En el momento en que llegamos estaban celebrando una regata, lo que propició que gozásemos de unas vistas increíbles de la bahía, del Golden Gate y del puerto de la ciudad.
Finalmente, el domingo tuvimos la suerte de poder recorrer el Valle de Napa (también conocido como Wine Country) de la mano de Edurne y David, dos buenos entendidos del mundo del vino, grandes conocedores de la zona y aún mejores anfitriones. Durante todo el día estuvimos disfrutando de varias catas en las mejores bodegas de esta zona maravillosa de viñas, que no tiene nada que envidiar a algunas de las mejores regiones vinícolas de la vieja Europa.
Para mí ha resultado una sorpresa conocer esta región, que disfruta de un clima envidiable y de una infraestructura inmejorable para la producción y promoción del vino. Una gran jornada para recordar. Gracias David y Edurne (y Ramón :)
Y tras este gran día, se acabó nuestro viaje a San Francisco. That’s all Folks. Fundido a negro y vuelta a Valencia, donde llegaremos el martes por la mañana vía Philadelphia y Madrid. La bahía y el valle de San Francisco han dejado una honda huella en nosotros por muchos motivos, pero principalmente por su ambiente cosmopolita y su riqueza, que es fruto de la diversidad bien entendida. No creo que pase mucho tiempo antes de que volvamos por aquí y de hecho ya estoy empezando a echarla de menos. Eso sí, la próxima vez no olvidaremos las flores en el pelo :)
Quinto día: Mountain View
Ayer pasé buena parte del día en Mountain View, donde han decidido establecerse algunas de las principales empresas de la industria de internet. Mi objetivo era conocer las instalaciones principales de Google en compañía de Erin Jones, la asistente de Bernardo Hernánez, pero decidí aprovechar para darme un paseo por la zona.
Si no supieses que en Mountain View existe el mayor procentaje de sedes de grandes empresas con éxito de internet del planeta y no conocieses los nombres o logos de muchas de ellas -algo que, si lees este blog, sinceramente dudo- posiblemente no lo adivinarías en un simple paseo por la zona. Las fachadas de las sedes de la mayor parte de las empresas resultan inocuas, hasta el punto de que si eliminasen los rótulos no podrías adivinar si se trata de una importadora de calzado chino, una comercial de frutas o una empresa de internet.
En gran parte, esto es así debido a que en muchos casos, como el de Google, las empresas no han tenido tiempo de diseñar un campus propio, o de construir sus edificios, sino que se han visto obligados a alojarse en edificios que pertenecían a otras compañías, para acelerar la implantación y la expansión. Una vez más se trata de una cuestión de focus: un edificio es algo absolutamente secundario para una empresa de internet, casi una commodity. La customización viene de dentro afuera.
En el interior del campus, las cosas son distintas; en apenas 10 minutos pude ver algunas de las instalaciones más conocidas de Google: el plan para conquistar el mundo, la pista de Volley playa, la piscina sin fin, los futbolines y máquinas recreativas, el comedor general y algunas otras cosas sobre las que me pidieron amablemente que, por el momento, no escribiera nada. Me sorprendió encontrar muchos niños junto a sus madres a la hora de la comida, y a gente paseando con su perro, que durante el resto del día descansa bajo su mesa.
Desde luego, Google no es una compañía cualquiera, y se toma muchos esfuerzos en demostrarlo; este halo cool-geek forma parte de su identidad corporativa, y pardiez que consigue generar buenas sensaciones, pese a que sé de buena tinta que la gente trabaja a destajo. Tal vez esta sea la forma óptima para atraer el talento necesario para desarrollar algunos de los servicios y aplicaciones más rotundos de la (breve) historia de internet.
Tras una conversación muy interesante, de aprender un poco más sobre Google y de visitar el campus, volví a San Francisco en el Caltrain, que recorre Sillicon Valley de arriba a abajo. Ya he cogido el Caltrain unas cuantas veces, y opino que es un medio bastante denostado de transporte en la zona. Se trata de un tren metalizado de dos alturas que circula a una velocidad ciertamente lenta y realiza muchas paradas, pero permite conectar muchos de los grandes nodos de la región entre sí, como Palo Alto, Stanford, Santa Clara, Mountain View, San José y la propia San Francisco. Además tiene mesas, enchufes y un buen parking de bicicletas en la estación, así que todo está pensado para que puedas vivir en una ciudad distinta a la que trabajas, aprovechando el viaje.
Una vez en San Francisco, volví a salir para dar un paseo por el centro y por la noche pude disfrutar de una cena divertida y muy instructiva en compañía de Gem y de José Mateos, uno de esos españoles de gran talento que han decidido establecerse en San Francisco. Me encantó compartir experiencias y anécdotas con él, y espero poder hablar pronto de su último proyecto, en el que le deseo todo el éxito del mundo.
Como veis, un día interesante, agotador como el resto, pero muy bien aprovechado. Hoy, viernes, es mi último día de reuniones en la zona, porque voy a aprovechar el fin de semana para salir de la ciudad y conocer otras zonas, así que pronto, más y mejor.
Cuarto día: Keiretsu y japón
Mi cuarto día en California, el tercero en San Francisco, ha empezado pronto. A las 7:30 me encontraba, debidamente pertrechado, en el City Club, un impresionante y elegante edificio de oficinas situado en el distrito financiero de la ciudad, para asistir a una sesión de Keiretsu Forum, la mayor red mundial de angel investors (algo parecido, pero no exactamente igual que los business angels). Un enorme mural de Diego Rivera, que podéis ver en la página web, ilustraba el acceso a la sesión.
Contacté con el chapter de Keiretsu Forum en San Francisco gracias a Marta Carballo y a la circunstancia de que el año pasado tuviese la oportunidad de presentar mi primera startup en el capítulo de Barcelona. De hecho, en el área de San Francisco hay hasta cuatro sedes del Keiretsu, en lo que supone la mayor concentración de inversores privados del mundo mundial:) San Francisco, North Coast, East Coast y Sillicon Valley.
Quiero aprovechar para darle las gracias a Judith Iglehart por su lo bien que me acogió y por invitarme a participar en los tres eventos que celebraban esta semana. Por desgracia sólo pude asistir al evento de SFO, aunque seguro que me hubiese resultado extremadamente interesante asistir al resto. Thank you Judith! Próximamente escribiré un post algo más extenso al respecto.
Una vez finalizado el evento y tras una buena sesión de networking, me di cuenta que no llegaba a Stanford al evento que tenía planeado para la tarde, así que decidí recoger a Gem y visitar el barrio japonés, otra de esas ciudades dentro de la ciudad de San Francisco. El barrio japonés es algo menos obvio que Chinatown, principalmente debido a la sobriedad de las construcciones japonesas -con alguna sonada excepción-. Aún así, me sorprendió ver cómo el ayuntamiento de San Francisco refuerza y promueve el mantenimiento de las costumbres: las placas con los nombres de las calles están traducidos al japonés, hay señales con nombres de animales y objetos cotidianos traducidos e, incluso, con su transcripción fonética, y los centros comerciales parecen teletransportarte a Japón: las tiendas, las marcas, los objetos y casi cualquier cosa está traída directamente de allí. Toda una experiencia.
Tras finalizar la visita, estuvimos paseando por Yerbabuena Gardens (la ciudad de San Francisco se llamaba originariamente Yerbabuena) e intentamos acceder al MOMA, pero estaba cerrado, por lo que acabamos comprando algunas cositas en la tienda. Por cierto, es una de las pocas tiendas de museo que me han gustado por su combinación de artículos de diseño y extraños artilugios, poco prácticos, eso sí, pero simpáticos y sorprendentes.
Acabamos el día por el centro y cenando en Katana-ya, un restaurante japonés en la calle Geary que tiene una sopa de miso estupenda y un sashimi bastante correcto.
Hoy jueves tengo una agenda bastante interesante fuera de San Francisco, así que me voy corriendo. Más información, mañana por la mañana (por la tarde si me lees desde España :)
Tercer día: Cuestas y Jardines
El tercer día del viaje ha vuelto a ser una maratón por la ciudad de San Francisco. Tras trabajar un rato, hemos atravesado Market Street hasta Castro, pasando por delante del Civic Center, y de allí hemos llegado al Buena Vista Park, una colina casi salvaje en el centro de la ciudad.
Tras tomar unas fotos desde la cima, hemos retomado nuestro camino hasta el parque Golden Gate, que no tiene nada que ver con el puente, pero que me ha impresionado por sus dimensiones y por sus recursos naturales. Entre otras cosas, hemos paseado por el jardín japonés, una reproducción de un verdadero jardín nipón con edificios y naturaleza autóctona, en el que se rodaron algunas de las escenas de la película “memorias de una Geisha“.
Algunas de las cosas que más han sorprendido de este día han sido:
- Las cuestas: Vale, es un tópico, pero algunas resultan complicadas de ascender, incluso con escalones. Los últimos tramos antes de alcanzar la colina de Buenavista Park son casi inaccesibles, y los coches -obligados a aparcar con un ángulo de 90 grados, parecen a punto de volcar.
- Las ardillas: En San Francisco no hay gatos, hay ardillas. Las he encontrado por toda la ciudad y algunas de ellas incluso piden comida y se acercan a recogerla. En esta foto podéis ver una amiga que hice en Golden Gate Bridge.
- La comida: Siempre he escuchado quejas sobre la comida en USA, pero en San Francisco estamos comiendo bien, por un precio más que razonable. Abundan los restaurantes vegetarianos y especializados en pescado y marisco, y apenas hemos visto unos pocos Mc Donalds y similares. Eso sí, la bollería es algo excesiva.
- El deporte: Ya lo comenté el otro día, pero es que me sigue sorprendiendo. Cuando llegamos a la cumbre de la colina de Buenavista Park necesité tumbarme en el cesped, pero la gente llegaba corriendo con sus perros y se ponía a hacer flexiones y abdominales.
- La ropa: Ayer aprovechamos para hacer algunas compras, y me sorprendió que la ropa es bastante más barata que en Europa. No hablo sólo de marcas americanas, sino internacionales e, incluso, europeas. El cambio dolar/euro contribuye, pero aún así resulta sorprendente.
- La diversidad: Definitivamente, San Francisco es una ciudad cosmopolita e internacional, casi podría decirse que contiene varias ciudades en una. Cada barrio tiene su estilo, sus normas y su propia “vidilla”, y es una gozada conocerlas por separado. Debe ser difícil no encontrar un hueco en algún sitio, porque hay una verdadera long tail de formas de vida.
Voy a seguir disfrutando de la ciudad, os mantendré informados. :)
Segundo día: Palo Alto y Stanford
Ayer tuve una jornada completa en Palo Alto. Llegamos por la mañana en el Caltrain y nos dedicamos a pasear por la ciudad. En realidad, Palo Alto consiste en una calle más bien corta (University Ave), con unos cuantos cafés y tiendas, rodeada por una urbanización de casas unifamiliares y unos pocos bloques de viviendas, muy al estilo USA.
Tras el breve paseo, tuve el placer de compartir una comida en el University Cafe con el Profesor Burton Lee que, entre otras cosas, imparte clases en Stanford, asesora y participa como inversor en startups tecnológicas y forma parte del grupo asesor del primer ministro irlandés. Fue una comida intensa, muy interesante, que me permitió conocer mejor la forma en la que funcionan las cosas en Palo Alto y Stanford, el proceso de transferencia de tecnología y por qué la forma de hacer negocios es mucho más eficiente que en Europa.
Más tarde, me acerqué con Gem al campus de Stanford, donde el Profesor Sunil Puria nos acompañó en un tour alrededor de los principales edificios. Sunil, que aparece en esta foto con Gemma, fue un anfitrión realmente maravilloso e, incluso, nos invitó a un batido para contrarrestar los efectos del calor. Hacía un día realmente espléndido en Stanford, de hecho el primer día lectivo del trimestre. Podéis ver más fotos del campus en Flickr
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Por la noche cenamos en Palo Alto con Edurne y David, que nos hablaron sobre cómo es la vida en Palo Alto desde la perspectiva de un ejecutivo de una gran empresa de internet, como ebay y friendster, donde ellos trabajan. Fue un auténtica gozada compartir un rato con ellos y entender un poco mejor cómo funciona el día a día.
Agotados, cogimos el Caltrain de vuelta a las 22:00, así que anoche no me quedaban demasiadas fuerzas para escribir el post. Ahora estamos saliendo de nuevo para visitar San Francisco, así que prometo más historias y nuevas fotos muy pronto!














