Canción del domingo: I’m my own grandpa (v. Dennis Warner)
Último domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI. 30 de mayo de 2010, que se dice rápido, inténtalo y verás. Yo, que hablo como si estuviese huyendo de la gestapo mientras mastico polvorones, puedo decirlo en poco más de un segundo. De acuerdo, esto no es ningún mérito. Sigamos.
Esta semana no se ha caracterizado, precisamente, por sus noticias alegres. El lunes mi madre tuvo un accidente de coche espeluznante del que salió ilesa por alguna extraña -y afortunada- conjunción de astros, la bolsa sigue cayendo a plomo y los funcionarios y pensionistas son un poco más pobres. Bueno, lo de los funcionarios no es una mala noticia; casi todos los que trabajamos para nosotros ya hace meses o años que cobramos mucho menos que antes y si hay que apretarse el cinturón, habrá que hacerlo empezando por los que, contra toda lógica económica y democrática, tienen el puesto asegurado.
Una de las pocas noticias positivas de la semana fue la intervención de Duran i Lleida, posiblemente el único político de raza que tenemos en este país -y no entremos ahora en cuestiones semánticas-, previa a la votación del decretazo, toda una lección de responsabilidad política y de quid pro quo: me abstengo para que no nos intervengan, como a Grecia, pero haga el favor de largarse de una vez, porque su etapa se ha acabado. Una intervención como ésta merece pasar a los libros de la historia política de nuestro país, aunque aquí la política no es tal, sino que se limita, la mayoría de las veces, a un “no sin mi escaño“. Yo lo entiendo. ZP no quiere irse así, porque sabe que pasaría a la historia como el presidente que cayó por ciego y burro, por no ser capaz de reconocer la crisis y que, al reconocerla, improvisó y siguió metiendo la pata hasta que le echaron del poder al que se había aferrado como Locke a su mochila. La historia no es justa, pero ZP y su cuadrilla nos están faltando al respeto de una forma que no se puede tolerar más. Olé por Duran i Lleida. Aunque suene a oxímoron, ojalá Unió Democràtica de Catalunya gobernase España. Y lo vamos a dejar aquí.
Pero la noticia de la semana, sin lugar a dudas, ha sido el final de Lost (perdidos), que pudimos seguir en España en riguroso directo, incluso antes que algunas ciudades en EEUU. Por lo visto esto es un lujo, aunque parezca lo más normal del mundo. Así vamos.
Tras un año de locura, en el que me he tragado las casi seis temporadas completas de dos en dos episodios, llegué justo a tiempo, como hay que llegar, a ver el último episodio al mismo tiempo que el resto de la humanidad; fue el primer episodio que veía en directo, y fue en directo de verdad. Lo reconozco, soy uno de esos chiflados que se levantó el lunes a las 06:00 para seguir con el alma en vilo los últimos minutos de la única serie que ha conseguido engancharme en toda mi vida, además de Bola de Drac (Dragon Ball), pero entonces tenía 10 años y la serie era el complemento perfecto para la nocilla.
Para mí lost es un experimento, una nueva forma de hacer algo que se viene haciendo desde hace décadas, algo parecido a lo que, en su día, supuso “It” de Stephen King para las novelas de terror psicológico. He disfrutado todos y cada uno de los episodios como si fuese el primero, a veces sin entender nada, otras creyendo entender mucho más de lo que realmente había detrás. Tras los dos últimos dos episodios, muchos fans han clamado al cielo, desesperados, rajando como políticos taiwaneses de los guionistas de la serie, esos guionistas que les han proporcionado centenares de horas de placer, porque quedan flecos abiertos, porque el final es obvio o porque no lo es, no importa, La cuestión es quejarse.
Sin embargo, los dos últimos capítulos de lost han hecho que la serie no sólo alcance la categoría de hito y de mito en la historia de la televisión, sino que la ha convertido en inmortal. Lost no acabará nunca, porque perdurará en la memoria, en los subconscientes y la cultura popular, gracias a todo lo que no se dice, no gracias a las tramas que han quedado resueltas. Millones de personas discutirán el final durante meses en cenas tumultuosas yen foros de internet. Por eso lost es tan grande, porque es de todos y de nadie al mismo tiempo.
Sin embargo, es bien cierto que una buena parte de la serie es una auténtica locura: los saltos en el tiempo, mezclados con flashbacks, fantasmas, deja vus y situacion propias del mejor realismo mágico, hacen que nunca estemos seguros de qué está pasando exactamente, aunque muchas veces todo es mucho más sencillo de lo que parece. Por eso, la canción del domingo es una historia absurda pero sencilla: I’m my own grandpa, en una versión en directo de Dennis Warner.
My little baby then became a brother-in-law to Dad
And so became my uncle, though it made me very sad
For if he was my uncle, then that also made him br’ther
Of the widow’s grown-up daughter who was also my stepmother
“I’m my own grandpa” es una de esa canciones fáciles y divertidas del country de los años 40, compuesta por Dwight Latham y Moe Jaffe e interpretada por primera vez por Lonzo and Oscar, en 1947, que no hubiese tenido más trascendencia si no fuese porque su historia enrevesada ha llegado a nuestros días a través de múltiples versiones (aquí una de los muppets) e, incluso, de varias películas, una de las más conocidas “The Stupids“.
La historia trata sobre un tipo que se casó con un viuda que tenía una hija pelirroja que, por cosas del destino, acabó casándose con el padre de él. Cuando su padre tuvo un hijo con su hijastra, ese niño fue, a la vez, su hermano y su nieto, lo que significaba que estaba casado con su abuela, por lo que, al final, se había convertido en su abuelo.
Esta cancioncilla, que explica cómo, rápida y fácilmente, uno puede convertirse en su propio abuelo, es el mejor homenaje que se me ocurre para conmemorar el final de lost, una serie que ha conseguido engancharme, emocionarme y hacerme soñar. En palabras del padre de Jack, ahora es momento de dejarla ir y ver cómo, poco a poco, su presencia se diluye en la vorágine del tiempo, el ruido y el día a día, mientras que su esencia perdura para siempre en los que la hemos disfrutado hasta el último segundo.
¡Que tengáis un feliz domingo!
MOBIP 2010: Inversión en servicios móviles
Los días 10 y 11 de junio se celebra en Valencia MOBIP 2010, el evento europeo de Cooperación y financiación para el sector de Servicios Móviles (Mobile services innovation Platform). El objetivo de este evento es reunir a PYMES, expertos, grandes empresas y operadoras (como Ericsson o Vodafone) e inversores de capital riesgo para hablar sobre las últimas tendencias en este sector y detectar las oportunidades más interesantes de inversión.
Si tu empresa opera en el sector de las tecnologías móviles, has desarrollado aplicaciones o servicios para este tipo de dispositivos o te estás planteando empezar o invertir en este ámbito, este evento es el que estabas buscando. La organización ha seleccionado a las compañías tecnológicas más prometedoras del sector de servicios móviles y les ha invitado a que compartan su perspectiva sobre el futuro de la industria. Por tanto, podrás asistir a sesiones y presentaciones de algunos de los proyectos más avanzados de Europa y conocer a los inversores interesados en este tipo de negocios.
El evento se dividirá en dos jornadas:
- Partnering: El primer día está enfocado a las startups, que tendrán la oportunidad de presentar sus propuestas a las grandes empresas del sector, y asistir a un buen número de talleres.
- Inversión: La segunda jornada permitirá a las empresas seleccionadas que hayan asistido a la jornada anterior, presentar su proyecto a una audiencia formada por inversores y grandes empresas, que pueden estar interesadas en esos proyectos, como clientes, proveedores, partners o inversores.
El plazo para asistir como experto o inversor acaba mañana (28 de mayo) y para asistir como delegado o representante de una empresa, el 1 de junio. En cualquiera de los dos casos es gratis. Podéis inscribiros desde aquí: inscripción.
¡Nos vemos allí!
Canción del domingo: No me llames iluso (la cabra mecánica)
Cuarto domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI. 24 de mayo de 2010. Señores, ha llegado el verano y, con él, el polen y la alergia, todo de golpe. Si no es mucho pedir, el próximo año me gustaría tener también un poco de primavera.
La semana que ahora acaba ha sido prolífica en eventos y nuevos asuntos. El martes celebramos en Valencia el día de la persona emprendora -vamos, el día del emprendedor de toda la vida, así, sin complejos tontos- con algo más de 6.000 inscritos y un llenazo brutal en la Feria Valencia. Yo tuve la suerte no sólo de impartir una sesión sobre cómo gestionar tu negocio a través de las redes sociales (muchas gracias al CEEI Castellón por contar conmigo), sino también de participar en el invento que se sacó de la manga la Dirección General de Comercio y, sobre todo, de coincidir y compartir experiencias, ideas locas e, incluso, mesa y mantel con grandes emprendedores que saben mucho más que yo de prácticamente todo.
Si tuviese que resumir la jornada con una palabra, tendría claro cuál es: ilusión. Ilusión en los emprendedores que presentaban sus proyectos; de las administraciones y organismos que han organizado todo el tinglado; de los CEEIs que han aportado trabajo y muchas ganas; de los ponentes por estar rodeados por cientos de personas interesadas en conocer mejor sus experiencias y consejos, incluso la ilusión de muchos de los chavales que aparecieron por la Feria de Valencia sin tener ni idea de qué iba todo eso y, en algunos casos, se llegaron a plantear que en unos pocos años tal vez ellos también pudiesen estar allí.
Sin ilusión no hay emprendedores, no hay iniciativa, no hay negocio, no hay esfuerzo de verdad, no hay nada. Por mucho que trabajes, por mucho que luches y sudes la camiseta, si no te impulsa la ilusión y, el espíritu de crecer día a día y de mejorar tu situación y la de la gente que te rodea, seguramente sólo conseguirás crear un mojón que cada vez será más y más grande, pero que acabará escurriéndose por las cañerías cuando decidas tirar de la cadena, y eso pasará más pronto que tarde.
Según el diccionario de la Real Academia, la palabra “iluso” admite dos acepciones:
- Engañado, seducido.
- Propenso a ilusionarse, soñador.
Aunque la expresión tiene unas connotaciones claramente negativas, la segunda definición me parece maravillosa. No hay nada más grande que un soñador que tenga la capacidad y la voluntad necesaria para cumplir con sus sueños. Pero, aunque parezca una obviedad, para trabajar por un sueño, por un objetivo, hay que tenerlo. No puedes trabajar por un ideal si no tienes perfectamente claro cuál es ese ideal y cuál es el camino que has de recorrer para llegar hasta él. Podrás cambiar la ruta, caminarla en coche o a pie, incluso dar un rodeo, parar un tiempo o buscar un atajo, pero tienes que saber adónde quieres llegar.
Si eres dueño de tu destino, es decir, si eres emprendedor, tienes una hoja de ruta en la que todo eso está perfectamente trazado, que se llama plan de empresa, donde has definido qué quieres que pase durante los próximos meses, y luchar por ello. Por tanto, eres un iluso, porque has soñado con el lugar al que quieres llegar y le has dado forma, pero además tienes una ilusión, que es el motor que te va a permitir llegar hasta allí.
Dicho todo esto, y para contradecirme una vez más, la canción del domingo es “no me llames iluso” de la cabra mecánica, precisamente porque no utiliza el matiz positivo que he encontrado en la segunda acepción académica del término iluso, y a mí lo que me gusta es que me lleven la contraria :)
Yo vivo de la ilusiónDe hacer camino al andar por campos minados.
De mirar por debajo de la falda de las hadas del dulce sabor.
De tu parte del pastel.
Castigado, sin postre por malo.
La ilusión del placer de tu cuerpo de Sábado y tus besos hechos canción
La primera -y probablemente la última- vez que he visto a la cabra mecánica en directo fue el sábado de la semana pasada en el concierto que reunió al Sr. Mostaza, la propia cabra mecánica y a Fito y Fitipaldis. Como pasa en muchos otros grupos, la Cabra Mecánica ha vivido durante 15 años de un par de éxitos que funcionaron muy bien, como éste que fue la banda sonora de una de las campañas de ONCE, la escuchadísima lista de la compra que grabaron con María Jiménez o Felicidad, otra buena canción sin más. La cabra mecánica ha sobrevivido también gracias a su cantante, Lichis, un tipo tan peculiar como magnético en el escenario. Pese a que el grupo ya ha anunciado su separación, una pena como cada vez que un grupo se separa, no tengo ninguna duda de que Lichis continuará su carrera en solitario durante muchos años más.
Sin más, os dejo en buenas y os deseo el mejor domingo que seáis capaces de soñar. Seguro que os lo merecéis, y si no, mejor para vosotros :)
Canción del domingo: Acabo de llegar (Fito y Fitipaldis)
Tercer domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI, 16 de mayo de 2010. Calor, sol y alergia. Casi estamos en verano y aún no hemos tenido primavera.
Para los que llegáis por primera vez, la canción del domingo es una sección permanente de mi blog, que escribo todos los domingos del año desde el ocho de junio de 2008, es decir, casi dos años.
La canción del domingo de tres partes principales, claramente diferenciadas -en ocasiones no tanto-: una breve introducción sobre el momentum, mi opinión sobre cualquiera de los temas que han marcado la actualidad de la semana que acaba y una canción que, de forma más o menos acertada, refleja dicha opinión. A veces tengo que acudir a artimañas mejor o peor urdidas para encajar una canción que me gusta o me apetece traer con algún hecho o noticia de actualidad; en otras ocasiones la realidad se impone sobre la música y me toca encajar canciones que, en otras circunstancias, nunca hubiesen aterrizado por aquí.
Pese a todo, trato de ser fiel a mis gustos musicales, por lo que casi me atrevo a decir que la mayor parte de mis grupos y canciones favoritas ya han pasado por aquí durante los más de cien posts dominicales que he publicado hasta la fecha. Si eres de los que sigue esta sección con cierta frecuencia, habrás podido escuchar -y ver- pop, rock, metal, bossa nova, boleros, salsa, reggae, hip hop o, incluso, rapsodias o arias de ópera.
La canción del domingo dice mucho de mí, de mis opiniones sobre lo que está pasando y sobre la música, que es una parte fundamental de mi vida, sin la que no concibo ni podría identificar la realidad. La música nos acompaña en todos los momentos de nuestra existencia y sirve como hilo conductor de nuestras experiencias y crecimiento como personas. Por eso creo que tiene sentido ponerle música a la actualidad a través de un post semanal que resuma mi forma de ver las cosas. Siempre puedes saltártelo, ésa es la grandeza de los blogs, que nadie te obliga a leerlos.
Cuento todo esto porque esta última semana se ha caracterizado por noticias de todo tipo, pero para mí, el mejor momento fue el concierto al que asistí ayer por la noche en Burjassot: Señor Mostaza, La cabra mecánica y Fito y Fitipaldis. Ahí queda eso.
Si has pasado alguna vez por aquí, probablemente te hayas encontrado alguna canción de Sr. Mostaza, uno de mis grupos favoritos en la actualidad, con Luis Prado a la cabeza. Sólo por escucharles a ellos hubiese valido la pena ir al concierto, aunque me queda la espinita de que acabaron con la única de sus canciones que no me acaba de convencer (necesito mejorar). La Cabra mecánica, qué queréis que os diga, bien, pero no me interesaba y, tras escucharles, sigue sin interesarme. Y, para acabar, Fito y Fitipaldis, a los que llevo años deseando escuchar en directo, y que no sólo no me defraudaron, sino que cumplieron con creces cualquier expectativa que pudiese tener. Por todo ello, la canción del domingo es Acabo de llegar, de Fito y Fitipaldis.
Qué te voy a decir, si yo acabo de llegar si esto es como el mar ¿quién conoce alguna esquina? Dejadme nacer que me tengo que inventar para hacerme pez empecé por las espinas
Tras su paso por Platero y Tú, Fito Cabrales ha sabido crear una formación inolvidable, con un directo impactante y una gran personalidad propia. Habrá quien diga -como he escuchado- que Fito es un egocéntrico, que hace girar el mundo a su alrededor y que sólo habla de él mismo, pero a mí me parece que, precisamente, ésa es una de sus principales virtudes: la honestidad y su capacidad de hablar de temas cercanos, aunque sea a través de frases deslabazadas y muchas veces inconexas. Y si es cierto y resulta que Fito es un divo, cosa que desconozco, me importa un comino porque, con su trayectoria, Fito puede decir y hacer lo que le salga del arco del triunfo. Quien no quiera polvo, que no vaya a la era.
Muchas veces me habréis escuchado quejarme de los presuntos artistas que aprovechan su posición o su capacidad de convocatoria para lanzar mensajes más o menos bienintencionados, pero que no tienen nada que ver con la música. El hambre en África, la liberación de los presos políticos, la paz y muchos otros temas merecen atención, pero cuando yo voy a un concierto, quiero escuchar música, no que me den lecciones.
Pese a ello, Fito y su banda ayer dieron una lección de música, de rock en directo de primera, con un sonido limpio, potente y brillante, el mejor que he escuchado en mucho tiempo. Fito es un genio del rock, Carlos Raya es un maestro y Boli (Alejandro Climent), además de un grandísimo bajo, es uno de los tipos más cojonudos que pueblan nuestra escena musical; además es a quien debo el placer de haber podido asistir al concierto gracias a sus invitaciones.
Boli es o ha sido parte de las tres formaciones que más admiro y que más me ha hecho disfrutar en este país, por lo demás, lleno de pseudoartistas subvencionados: Sr. Mostaza, MClan y ahora Fito y Fitipaldis, tres grupos auténticos, valientes, con un sonido vibrante, personalísimo, que les hace merecedores de formar parte de la historia musical de nuestro país. Por eso, este post va dedicado a él. Enhorabuena, gracias por todo y mucha suerte para lo que queda de gira. Estoy deseando escuchar lo nuevo de Sr. Mostaza.
Hace poco leía a Paulo Coelho decir que la vida es demasiado breve para beber vino malo. Con la música pasa lo mismo. Por eso, siempre que puedas elegir, escucha a cualquiera de estos tres grupos. Todo es mucho mejor cuando disfrutas de música de verdad. Todo, no te miento. Incluso un domingo corto y perdido :)
¡Que lo disfrutes!
Las redes sociales en el Día de la Persona Emprendedora CV
El día 18 de mayo, de 10:00 a 11:00 de la mañana imparto una sesión en el Día de la Persona Emprendedora (lo que viene siendo el Día del Emprendedor) de la Comunidad Valenciana bajo el título “Gestión de contactos. Cómo gestionar tu negocio a través de las redes sociales“. Ahí queda eso. No te digo na y te lo digo to.
Al final el título ha sido un refrito de varias ideas que propuse para la sesión, pero creo que al menos queda claro que vamos a hablar de redes sociales, de cómo aprovecharlas para conseguir nuevos clientes y contactos, y gestionar a los que ya tengas. Además hablaremos de un par de temas interesantes más, relacionados sobre todo con cómo sacarle el máximo partido a las redes sociales desde el punto de vista de un profano, así que si eres un experto en la materia, seguramente aprovecharás mucho mejor tu tiempo en cualquiera otra de las tropecientas sesiones que se han organizado. Aquí tienes la agenda general de las sesiones.
En realidad, creo que este tipo de sesiones son interesantes para dos perfiles de usuarios:
- Los que no están acostumbrados a utilizar las redes sociales, que prácticamente acaban de aterrizar (newbies) o que ni siquiera lo han hecho (aliens), pero sienten curiosidad por saber qué se puede hacer allí y cómo empezar a aprovecharlas para su negocio.
- Los heavy users, que se pasan el día enganchados a facebook y tuenti, pero no tienen ni idea de para qué sirven ni cómo funcionan las redes sociales, más allá de ver fotos de sus ex en bañador, abrir galletas de la suerte o recolectar las frambuesas de Farmville.
Si estás empezando un negocio o estás intentando desarrollar el tuyo, el día de la persona emprendora pone a tu disposición muchos elementos y recursos gratuitos para que compartas experiencias con otros emprendedores que están en tu misma situación y, sobre todo, para aprendas de gente que ya han pasado por esas fases.
Mi sesión no va a ser la única que hable sobre negocios y redes sociales. He visto títulos que incorporan expresiones comoditizadas como “2.0” o “social media“, así que si quieres aprender algo sobre internet y negocios… ¡éste es tu día!
¡Nos vemos el 18 de mayo en Feria Valencia!
PD: Un simple comentario a la organización de este evento a nivel nacional. Pocos eventos en la historia han tenido un nombre con tantos prejuicios y complejos como éste. Si alguien se siente ofendido por el nombre “Día del emprendedor“, su enfermedad no se cura con una perífrasis.
Canción del domingo: My sharona (the Knack)
Segundo domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI; 9 de mayo de 2010. Agua en el centro y sol en el mediterráneo. Yo vivo en el mediterráneo (nainanainainanaaaa), así que me ha tocado lo bueno, aunque también ha caído algo de agua por aquí. Tranquilos, que como el verano sea proporcional al invierno que hemos tenido, todos vamos a acabar del sol y del calor hasta las narices.
Esta semana ha sido interesante por muchos motivos, pero sobre todo me ha permitido darme cuenta de que muchas veces vivimos en auténticos oasis alejados del mundo y de la realidad. El martes volvimos a traer First Tuesday a Valencia, de la mano de Juan Antonio Galindo (factory web) y de metricson. El evento fue un exitazo, con más de cien asistentes, de los cuales veinte era inversores, algo imprescindible cuando tu objetivo es propiciar el contacto entre emprendedores y capital. Fue una sesión muy participativa, en la que se generaron discusiones muy interesantes. Estoy muy satisfecho, la verdad.
El éxito de First Tuesday pudo hacer pensar a los asistentes que las cosas están cambiando: que ha vuelto la pasión, que la gente se inclina por generar valor, riqueza y empleo a través de la creación de nuevas empresas; incluso que eso que propugnan los políticos (“los emprendedores son quienes tienen que sacar al país de la crisis”) puede ser cierto.
Sin embargo, el miércoles tuve un buen encontronazo con la realidad. Tuve el honor de participar con un grupo de amigos en la conferencia que clausuraba las sesiones de desarrollo profesional de la Florida Universitaria y, precisamente, una de las primeras preguntas que formulamos fue “¿cuántos queréis crear vuestra propia empresa?”. El resultado fue desolador. En un auditorio con más de doscientas personas sólo levantaron la mano tres personas. A continuación preguntamos cuántos querían ser funcionarios y, entre risitas levantaron la mano más de la mitad de los asistentes.
Tras este inicio tan poco prometedor pasamos un buen rato hablando sobre redes sociales, para llegar a la conclusión de que los menores de 25 años están en tuenti y, en una pequeña proporción en facebook. Ya está. Ni linkedin, ni Xing ni ninguna otra red vertical ni mucho menos profesional, pese a estar a apenas unos días de distancia del momento de empezar a trabajar, o al menos de buscar su primer trabajo.
Mi conclusión tras el evento es que los jóvenes de hoy en día son tan analfabetos digitales comos sus padres y sus abuelos, con la única diferencia que tienen el aliciente de poder ver a sus amigas en bikini a través de tuenti, facebook, flickr y youtube, algo que sus padres y abuelos sólo podían soñar. La motivación lo es todo.
Eso me lleva a pensar que el concepto de nativos digitales es un eufemismo para definir a una generación acostumbrada a tener acceso a internet, aunque no tengan ni pajolera idea de cómo sacarle provecho. No dudo que haya gente brillante y valiente: conozco algunos ejemplos de menores de 20 años extraordinariamente capaces; sin embargo, la mayoría son una panda que seguramente sólo sirva para engrosar las listas del INEM, no por falta de capacidad, sino de interés y de ambición.
A los nacidos en los setenta solían llamarnos generación X, la generación perdida, por nuestra presunta falta de valores, por nuestra ruptura con las tradiciones y un pretendido carácter nihilista. Hoy muchos de los nacidos en esa época ocupamos puestos de responsabilidad en grandes empresas, creamos empleo y riqueza y tenemos en nuestras manos buena parte del futuro del país y del resto del mundo mundial.
Si nosotros fuimos capaces de sobreponernos a la transición, al baby boom, a la aparición de las consolas y de internet o, incluso, a la muerte de Chanquete, estoy convencido de que los actuales troncos veinteañeros serán capaces de superar su apatía actual y coger el testigo. No nos queda otra. Por eso, la canción del domingo es My sharona, de the Knack.
Never gonna stop, give it up. Such a dirty mind. Always get it up for the touch of the younger kindMy Sharona, de The Knack, forma parte de la banda sonora de la película “Reality Bites“, que trata precisamente de la necesidad de sobrevivir y seguir adelante para la generación X, los nacidos en los setenta, entre muchos otros temas :)
The Knack consiguió cierta repercusión en los 70 y 80, aunque su gran éxito fue, precisamente, My Sharona, una canción sencillota y sin demasiado mérito, más allá de su riff principal, que resulta bastante recordable. Por desgracia, el cantante original de la formación, Doug Fierer, falleció hace unos meses, en febrero de 2010.
Generación X, NI-NIs, generación perdida… Ser joven no es fácil o, mejor dicho, lo es salvo que quieras hacer algo con tu vida y estés dispuesto a sacrificar lo fácil del día a día. El problema es que cuando llegue el momento de tomar las riendas, debes estar preparado para ello, y si has pasado los últimos años tocándote lo que no se ve, no lo estarás.
Los funcionarios no nos van a sacar de la crisis; los políticos no nos van a sacar de la crisis, al menos los que tenemos ahora mismo. Sólo los que estén dispuestos a crear valor y a hacer lo necesario para mejorar su vida y la de la gente que le rodea serán capaces de empujar a la masa hacia una situación un poco más propicia.
¿Ya has decidido de qué lado estás?
Two weeks impulsa tu carrera internacional
Acabo de conocer a través de Antonio Reig, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, una iniciativa de esta Universidad, promovida por el propio Antonio, que nace para impulsar a los estudiantes de último año de carrera, o recién titulados, que están interesados en desarrollar su carrera profesional en un entorno internacional.
Two weeks consiste en un programa de dos semanas de duración que permite conocer a diez de las mayores empresas del planeta, directamente en la City londinense, recibir formación específica y contar con el apoyo de una multinacional del recruitment (selección) para buscar empleo en todo el mundo.
Durante la mañana, los seleccionados acuden a las empresas (entre ellas Ernst & Young, IBM, Siemens o Schneider) y por la tarde reciben la formación sobre los criterios de selección y carrera profesional en cada uno de los sectores (finanzas, energía, consultoría, telecomunicaciones, etc.).
Al finalizar el programa, la organización ha alcanzado un acuerdo con Randstad, para que ésta incorpore a los participantes a su base de datos y los proponga en los procesos de selección pertinentes en las decenas de países en los que actúa.
Me ha parecido una buena idea, que cuenta con grandes partners y que puede suponer un impulso muy importante para la carrera profesional de cualquiera de los jóvenes profesionales que se decidan a participar. Precisamente, el martes se comentó en First Tuesday Valencia que la carencia de grandes proyectos de internet en la Comunidad Valenciana estaba motivada, entre otros motivos, por la falta de experiencia y ambición de muchos de los emprendedores, que no llegan a apartar su foco del mercado nacional por miedo, desconocimiento o, simplemente, inexperiencia.
Viajar, conocer otras formas de trabajar y cómo funcionan otras empresas y ser ambicioso es la única forma de sacar adelante un gran proyecto.
Le deseo toda la suerte del mundo a Antonio y al equipo de Two weeks. Si estás en disposición de participar, yo que tú ni me lo pensaba. Los 1.500€ que cuesta pican, pero piensa en lo que puedes obtener a cambio.
Piensa a lo grande (THINK BIG). La realidad ya se encargará de ponerte en el sitio que mereces.
Canción del domingo: Olvídame y pega la vuelta (Pimpinela)
2 de mayo de 2010. España camisa blanca de mi esperanza y esas cosas.
Primer domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI. Calor y solaco en Valencia. Ya era hora.
Ayer fue el día del trabajo, una broma de mal gusto en una sociedad que tiene a más del 20% de su población activa en casa mirando la tele o tomando el sol; sin embargo, lo que realmente resulta una broma, un insulto, una verdadera vergüenza, es que la noticia no es que los piquetes sindicales ayer quemasen contenedores y protestaran a voz en grito pidiéndole al gobierno que haga algo para evitar la sangría. La noticia es que los sindicatos siguen callados, adormecidos con la que está cayendo, prestando su incomprensible -si no fuera por los millones de euros cargados año tras año a los presupuestos generales- servidumbre al gobierno.
Ante esta situación, hay algo en lo que cada vez más personas estamos de acuerdo: los sindicatos, en su expresión actual, han dejado de tener sentido. No estamos en la revolución industrial. En un país donde más del 99% de las empresas son pymes y micropymes que luchan por mantenerse vivas frente a un mercado cada vez más competitivo, toda la ayuda debería ir dirigida a que esas empresas salgan adelante, para que generen riqueza y empleo y, entre todos, podamos acabar con esta situación.
Afortunadamente, hoy en día nadie está obligado a trabajar en condiciones inhumanas o inapropiadas; las empresas compiten entre sí por capturar y retener talento, y el primer beneficiado es el empleado, que está sobreprotegido por una normativa garantista y claramente pro operario. Hay abusos, claro. Y muchos más jetas y vagos. Pero estamos hablando del marco, no de casos puntuales.
En este escenario, los sindicatos, en su actual rol decimonónico, tienen que redefinir su función o desaparecer. Cada vez son más las voces críticas ante una figura que lastra el desarrollo económico y constituye un coste absurdo para la sociedad, en un momento en el que lo que necesitamos es empujar y dejarnos de idioteces.
Me uno a esas voces críticas que creen que los sindicatos necesitan reinventarse; han sido necesarios durante mucho tiempo, pero ahora lo que toca es darles las gracias y pedirles que se adapten a las circunstancias económicas y sociales actuales. Por eso, la canción del domingo es “Olvídame y pega la vuelta“, de Pimpinela, ese gran éxito kitsch y delicioso, dedicado a nuestros amigos los sindicatos.
Vete, olvida que existo, que me conociste y no te sorprendas Olvídate todo que tú para eso tienes experiencia ¿Quién no ha cantado alguna vez el estribillo, incluso sin haberla escuchado jamás? Posiblemente “olvídame y pega la vuelta” sea la canción más interpretada en karaokes, playbacks, especiales de fin de año y programas de José Luis Moreno.Recuerdo mi sorpresa cuando, con apenas 1o años, descubrí que esos señores que se pasaban el día discutiendo en la radio y en la tele son hermanos. En su momento pensé que era un alivio porque, entonces, todo debía ser impostura. Hoy en día este dato me resulta aún más sobrecogedor.
Es una lástima ver lo mal que ha envejecido esta canción; ni siquiera en esta versión pseudoespacial resulta fácil de creer hoy que este tema pudiese ser tomado en serio aunque, en realidad, no es tan distinto de alguno de los grandes éxitos de Camela, los creadores de la tecno-rumba. En fin.
No quiero que lo banal y kitsch de la canción esconda mi verdadera motivación al escribir este post. Tómense el mensaje en serio, por favor, y hagan algo. Dejen de avergonzarnos, de creer que sólo ustedes tienen razón, de ampararse en una norma que antes o después cambiará, y entonces sí que saldrán a la calle, para salvar su gordo trasero, no para defender a los que pagan sus estupideces en la actualidad que somos los españoles y, en especial, los empresarios a los que atacan para justificar su posición.
Qué grande Pimpinela. Ahora que lo pienso, Joaquín, el barbudo de Pimpinela, con esa barba perenne tiene pinta de líder sindical. Yo le votaría. O mejor, no. Con escuchar su voz cada vez que entro a un karaoke ya tengo bastante.
¡Feliz domingo a todos! Y que Dios reparta suerte.




